martes, 29 de marzo de 2011

Danaus Plexipus


El cambio constante fluído y embebido existe en la profundidad de nuestras experiencias, de nuestras necesidades y de nuestro entornos. La manera en la que nos adaptemos al cambio define mucho que tan conectados a la Naturaleza estamos realmente, que tan constantes somos para contribuir con el consciente colectivo y que tan al ritmo vamos con la evolución existencial inherente en nuestro código ácido desoxirribonucleico.

cambios para bien y nunca para mal.

Cambio para lograr metas mas allá de mi propia cordura o comprensión.

Vivir y morir, renacer, morir, renacer, morir, renacer, morir, renacer y migrar y empezar el ciclo otra vez, pero haciéndolo mas duradero, más constante y mas retirado de donde empezó tu linaje, pero regresando a lo ancestral en honor a tu supervivencia.

Agito entonces mis alas para trazar en el aire, en el espacio y en el silencio, canciones que perdurarán y dejarán la huella para que otros me sigan o mueran intentándolo. Volando porque no sé hacer otra cosa para poder subsistir. Porque estuve tiempo suficiente arrastrandome y meditando.

Dentro de mi capullo. Dentro de mi metamorfosis.

No hay comentarios:

Publicar un comentario