martes, 5 de abril de 2011

Home



E hice una aparición reluciente en mi ciudad natal. El vuelo contó con unos minutos nerviosos de turbulencia y de recuerdos míos que traia de GDL.

Me recibieron dos de mis mejores amigos, con entusiasmo y alegría, para llevarme a hacer la fiesta en la zona de retenes del PRONAF. Había un silencio perforante en toda la ciudad y un alto sentimiento de abandono para donde volteara.

La palabra con la que inicialmente definí la ciudad fue: Muerte

Pero en el bar, la vida regocijaba con el bailar circular y ritual (SLAM) de la juventud juarense, al son del ska y rock en español, la conciencia por preocuparse por la muerte se olvida, un olvido que se sumerge en los fondos de las botellas de caguama Carta Blanca recién abiertas y que se mueve hacia las siguientes cuando estas se vacían. Y pues bailé, no tan violento como hubiera querido pero si baile y reí y bailé un poco más. Olvidaba lo que era privarse del "espacio" que otras personas nos imponen, al ser empujado abruptamente y a cada ratito por alguien que quisiera llegar hacia el otro rincón del bar y casualmente le era un obstáculo para hacerlo. Fué interesante recordar que yo invadía de esa misma manera el espacio de la gente y que es normal. Complete y absolutamente normal. Y por fin...despúes de casi 4 años, cené verdaderos...BURRITOS!

A la mañana siguiente, le seguí dando al tour culinario con mis gorditas de harina favoritas de todos los tiempos, Gorditas Tony! dadf


Y para sorpresa de mi mamá le caímos a la casa para almorzarlas. Su primer reacción fué poner cara de "No es cierto" y se podían ver lágrimas formándose en sus ojos de la emoción, pero dentro de mi palabrería la entretuve para que no llorara.

Toda esa tarde la pasamos desenterrando viejos recuerdos míos. Me cuestioné si era posible almacenar 24 años de mi vida en un solo día y dentro de un pequeño baúl de madera y al parecer si.

Caída la noche, hicimos carne asada y disfrutamos de buenas rolas, conversaciones amenas y de ideales marcados. Dormí en casa de mi hermano en la sala, para recordar porque me acostumbré a la comodidad de los sillones (a veces se te obliga hacer cosas a las cuales no estas acostumbrado o ¿pudo haber sido esa noche que tenía una fiebre intensa y mi cuerpo tenía mucho frio? o que ¿se siente uno acompañado gracias al respaldo?), no sé, pero de cualquier forma, el viento en Juárez te habla, su silbar dice muchas cosas intelegibles, a veces camuflajea ruidos nocturnos...o palpitaciones aceleradas.

Esa noche necesité una presencia ajena a la mía. Una presencia que me dió toda la fuerza de tener una conversación con mamá sobre mi sexualidad. Una presencia que ha estado conmigo desde que me quiso. Así. Le solté la sopa con el corazón en la mano y las palabras al viento, le dije que había vivido algo muy bonito con lo que hasta hoy ha sido el amor de amores en mi vida, y mi mamá lo aceptó. Pensando en esto justo ahora, me hace sentir un poco incómodo, como que esa parte de mi que quería mantener el "secreto" esta arrastrandose de dolor porque esta por desaparecer. Supongo que algo bueno vendrá de esto. No lo sé, solo sé que tenía que hacerlo.

La mañana del domingo estuvo super apretada, con una visita ritual de mis mejores amigos y yo al mercado de las segundas y después yo solo a El Paso, TX. No me agradó ni tantito el hecho de esperar una hora en el puente yendo a pie, pero valió la pena ya que obtuve buenos frutos de Barnes and Noble.

Me despedí de todos y me llevé un buen sabor de boca de la ciudad. Gracias a que uno de mis compas me enseñó que la palabra de Juárez no era "Muerte", si no "Esperanza".

Oraré por ti mi ciudad... y volverás a ser verde y reluciente como cuando regresé de Australia.


No hay comentarios:

Publicar un comentario